domingo, 6 de julio de 2008

Esperando... siempre esperando..


Intentando sacarte de mi mente empapo mis días en lágrimas de sol y trato de juntar los pedazos de razón que me quedan. Mi piel se eriza a cada paso que doy, intentando olvidar y, a la vez, recordar...
Intranquila camino hasta nuestro... hasta MI cuarto, me siento en el borde de la cama, recuesto mi cuerpo cansado y empiezo a soñar...
Inmensas torres se alzan ante mí... opulentas personas se acercan a empujarme, me quieren alejar. Me insultan y abofetean... entonces empiezo a reaccionar. Comienzo a correr, ¡quiero alejarme de este horrible lugar!
Doblo en la esquina y ahora un verde campo se abre paso ante mis ojos... no hay nadie, sólo naturaleza... por donde mire. Tal vez sea esto lo que necesite: paz. Algo de quietud donde acunar mis pensamientos y poderme calmar.
Sigo caminando y oigo sólo tranquilidad... mis pasos no suenan y el viento acaricia mi pelo sin peinar...
De la nada, encuentro arena y comienzo a seguirla. Atravesando sinuosos caminos, me conduce a una playa sin nombre ni lugar. Me siento abrazándome las rodillas y quedo un buen rato contemplando el mar. Silencioso me habla... y me dice que ya no va más.
Imaginando que no son mis lágrimas las que bañan mis mejillas y que esto no me sucede a mí... siempre fiel, sigo esperándote en un rincón de tu olvido.

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